“Macho macho man – mmm”

 

¿Por qué hay personas que saborean el miedo del caballo como si se tratara de una exquisita fruta afrodisíaca?

¿De verdad les produce cierto placer ver un animal asustado, que huye, que muestra pánico, que lucha por sobrevivir? No es sólo ver el miedo en sus ojos y en su cuerpo. Incluso les gusta más si hay cierta resistencia por parte del caballo, sobre la que ellos, valientemente, se impondrán, claro está. “Dominator”

El caballo es el animal del miedo. Estar alerta ante todo y todos, les permite tomar la decisión de huir en milésimas de segundo, luego se pararán a pensar si era necesario hacerlo, y en muestra de que todo pasó y no hay peligro, bajarán sus cabezas al pasto en un “ommm” que sus cuerpos entonan al unísono.

De la alerta al miedo hay un pasito muy corto. Y del miedo al pánico también hay poco recorrido.

El “macho macho man” (= mmm), no tiene porque ser un hombre, aunque suele serlo, de ahí los términos que lo ridiculizan. Podría ser una mujer, aunque pocas he conocido a las que se puedan aplicar. Me referiré en masculino, por la implicación masculina de los términos, pero por nada más.  Este individuo suele moverse de una forma algo ostentosa entre caballos, a modo de, “aquí mando yo”. Suele rodearse de otros individuos, insulsos y carentes de personalidad. La mayoría del séquito que los rodea suelen ser damiselas prendadas por tal cantidad de testosterona emanada del personaje, que les nubla su vista y todos sus sentidos. Lo siento, no quiero molestar a nadie pero suele ser así.

¿Ya tienes en mente algún macho macho man? Todavía no se han extinguido y puedes encontrar alguno. A lo mejor puedo seguir dando algún detalle que lo describa mejor.

 

Puede que en su relación con el caballo emita frases del tipo: “este se va a enterar como no…se deje poner la cabezada (por ejemplo)”, “le voy a enseñar yo quién soy”, “que me lo dejen a mi, ya verás si lo hace o no”, “le voy a quitar la tontería a ese caballo” y algunas más por el estilo. Frases llenas de agresividad, poca humildad y poco entendimiento real de lo qué es un caballo. Además de cero empatía y apertura de mente.

 

Y es que es eso. Si algo caracteriza al mmm es su mente pequeña, cerrada y obtusa, para aceptar a los demás como son, sean vacas, ovejas, caballos o personas. Cada uno con su comportamiento, necesidades y características propias. Seguramente, cuando alguien le intente mostrar que las cosas se pueden hacer de otra forma, contestará con afirmaciones como “eso es una tontería”, “son ñoñerías de…(cómo me dijeron el otro día… ) mujeres de mediana edad”, “a mí me vas a enseñar…(yo sé más que nadie..de todo).

Tampoco podrá reconocer que las cosas se pueden hacer de otra forma. Y que no hace falta seguir haciéndolas como las hacía su abuelo. Evolución, lo llaman algunos. Escucha a los demás, pequeño troglodita, tal vez puedan enseñarte algo, que seguramente te servirá para tu vida en general. Porque tú no sepas hacer algo de otra forma, no significa que no se pueda hacer, que sí se puede y que se debe. Pero para ello tienes que aprender a escuchar, aprender a observar y aprender de tu propia experiencia al ponerlo en práctica.

 

“El caballo salió de la cuadra con la cabeza alta, la cola aún más alta, cuerpo erguido, como si quisiera crecer, a lo alto y a lo ancho. Llevaba varias semanas ahí metido, a oscuras, sin contacto con otros caballos, comiendo de un pesebre mugriento en el que la comida se mezcla con el polvo entre las grietas de las piedras que lo forman.

Se levantó agitando las manos en el aire, observando a los caballos que pastaban a lo lejos, lo que causó una gran excitación en el macho macho man.

-Haz un vídeo- le pide a la damisela con mente nublada por la testosterona (en este caso no sólo del individuo, sino del propio caballo). -Esto hay que subirlo al Instagram-  (El mmm suele presumir de sus hazañas).

El caballo siguió agitándose y temblando de la excitación durante un buen rato. Intentaba galopar en un círculo ridículo que formaba el ramal alrededor de la mano dura del mmm. Se resbalaba en los charcos que se habían formado con la lluvia de los últimos días. Relinchaba, sudaba y emitía ruidos como si fuera un dragón y estuviera a punto de echar fuego por sus ollares.”

Toda esa situación excita aún más al mmm. Siente el miedo y la propia excitación del caballo, y su ego crece cada vez más y más.

El caballo está agotado, sudado y con el corazón a mil por hora. Trota unos trancos más, y de repente se da cuenta de que hay un pequeño trocito de tierra a su lado en el que ha crecido la hierba. Ha pasado encima de él durante todo el tiempo, pero como estaba en “modo huída” su mente no lo había registrado, no lo había visto. Baja la cabeza y se tira hacia la hierba como un halcón lo hace hacia su presa. Comienza a pastar mientras su cuerpo echa humo por el sudor. Necesita paz. Demasiadas emociones en muy poco tiempo. Pastar le da la paz que necesita.

El mmm sube la cabeza y le hace una señal a la damisela. Una señal de orgullo del que ha ganado la batalla”

Tanto que aprender y tan poco espacio en la cabeza para hacerlo.

Dale una fusta al mmm y podrás observar como el poderío invade su cuerpo. O hierros, duros, fuertes, cuanto más mejor. Le suelen encantar. – Con ellos someto muy bien al caballo -. Es cierto, suele hablar de sometimiento. El caballo es muy alto, muy grande y muy fuerte. Para “someterlo” el mmm utilizará todos los artilugios que encuentre a su alcance. Lo que su mente no llega a entender es que lo del sometimiento…no es necesario. ¿Para qué quieres un animal que deja de ser caballo a tu lado? Es triste, si no absurdo. Cuando lo más bonito es hacer que ese animal, que ya que tiene que ser doméstico, sea un compañero. No sometas, has que participe, haz que esté motivado, que quiera estar contigo, que se sienta en paz a tu lado y que confíe en ti.

Siempre el mismo caballo. Le calificaban de “tonto y vago”, pensaban que todo lo que el caballo hacía lo hacía a propósito, para no galopar, para no trotar, para no flexionar.

 

Esta es otra de las características de los mmm. Se creen que los caballos no hacen las cosas para fastidiar, que lo hacen a propósito, incluso que guardan rencor, y cumplen sus venganzas en otro momento.

 

No señores/as  mmm. Los caballos si no hacen algo es porque no saben, porque no pueden, porque tienen dolor o miedo, porque no saben lo que tú quieres que haga, porque no te entienden. Pero no lo hacen a propósito con mente programadora y cruel que busca venganza por no haberle dejado pastar unos minutos atrás.

 

El mmm necesita ayuda urgentemente. Pero lo más probable es que nunca lo reconozca, y es más, que la rechace, ya que admitirla puede ser sinónimo de debilidad, y un mmm es todo, menos débil, quiero decir, que cree que es todo menos débil.

Y ¿cómo llegamos a la mente del mmm por el bien de los caballos que se crucen en sus vidas? Aún no lo sé, y en este punto se haría demasiado largo seguir hablando de estos personajes. Lo que está claro, es que, por el bien de los caballos, deben extinguirse o transformarse. La educación, mostrarles otra forma de trabajar con los caballos o ver como otros mmm van consiguiendo esa transformación, puede ser el camino, ya lo hablaremos.

 

 

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