Misión: crear un mundo mejor para los caballos

 

¿Puedo crear un mundo mejor para los caballos? Eso a lo mejor suena demasiado grande. Entonces, ¿puedo hacer un mundo mejor para mi caballo? Si, si y si. Manos a la obra. ¿Por dónde empezamos? Sería buena idea comenzar conociendo un poco más sobre el caballo como ser caballo que es.

Para la receta del mundo mejor para nuestros caballos domésticos, pongamos una buena base de etología, esa ciencia que estudia el comportamiento de los animales en su medio natural. No es necesario que sepas tooodooos los parámetros sobre el análisis del comportamiento, ni las teorías sobre comportamiento animal. Pero si saber cómo se comporta un caballo, y por qué hace lo que hace. Porque al fin y al cabo, nuestros caballos son caballos, unos con sudaderos de colores y otros con vendas más “chick”, o con mantas molonas, pero cuando les quitas todos esos atuendos, verás que siguen siendo caballos.

¿Quién en España no ha asistido a un clinic de Lucy Rees? Bueno, si tú no has ido, seguro que has oído hablar de ella. Etóloga dedicada a esparcir su conocimiento en charlas, conferencias y libros. Se le ilumina la cara cuando habla de “sincronía” pero si te acercas demasiado, te puedes llevar una coz.

Me encantó la forma en que explicaba cómo acariciar al caballo, quizás porque yo he trabajado mucho sobre el tacto y los caballos. Su método de doma natural, integral, racional o etológica, no sé cómo se llama, hay cosas que sí, y hay cosas que no. Lo de las cuerdas alrededor del cuerpo de los caballos, para mí es como que no. Pero eso es por malas experiencias que he visto en potros y cuerdas. Seguramente con ella no hubieran ocurrido esas malas experiencias.

Volviendo a esa etología de andar por casa y que nos ayuda a entender mejor a nuestros caballos, hay algunos puntos súper-importantes y que van a ayudar a hacer un mundo mejor para ese caballo en el que estás pensando.

Manada, manada, manada…- ¿no lo sabes todavía?-  Los caballos son animales que viven en manada. Manadas más grandes, en los caballos ferales, y manadas más pequeñas, en nuestros caballos de casa. “Manadas de 2”  incluso, pero NUNCA, NUNCA, UN CABALLO SÓLO.

Si estoy solo, me comen. Quiero estar con otros caballos para sentirme seguro.

El caballo es chicha para los depredadores, esto es, que si un depredador veía un caballo, se le empezaba a caer la saliva sólo de pensar en lo rico que tenía que estar. Es lo que habrás leído que son animales “de presa”, a lo que algunos corrigen que son animales “presa”. Y ellos lo saben, y su naturaleza también.

Por eso han ido evolucionando con unas extremidades de esas de “pies para qué os quiero”, largas, preparadas para huir a toda pastilla. Unos cascos en los pies más puntiagudos que los delanteros, para agarrarse al suelo e impulsar el cuerpo hacia delante, transmitiendo la energía a través de su potente cadera, por todo el dorso y extender las extremidades anteriores hacia el infinito.

Ante la duda, huir – a correeerrr- hacia delante, siempre hacia delante. El caballo es el animal de la paz y el animal del miedo. Su sistema sensorial está preparado para detectar el más mínimo peligro, entender mínimo cambio, como peligro potencial. Y no se para para preguntarse si de verdad lo que está sintiendo es un verdadero peligro o es sólo fruto de su imaginación.

Su cerebro siempre dice – “sálvese quién pueda- a correr”. De aquí subrayamos otro punto a tener en cuenta, LIBERTAD DE MOVIMIENTO. Si hay peligro tengo que huir, si estoy atado, no puedo huir. Si les mostramos que pueden confiar en nosotros, trabajamos su seguridad y confianza, podemos limitar esa libertad con cabezadas y ronzales, y otros artilugios hípicos. Pero ten en cuenta que el caballo viene de serie con necesidad de libertad de movimiento.

Necesito libertad de movimiento.

Los compañeros te ofrecen protección, además de crear sus relaciones sociales, vínculos y minipandillas. Con unos se llevan bien y con otros no tan bien. Es como nosotros, será cuestión de la química. Pero la manada les da SEGURIDAD, un caballo sólo, es más vulnerable, y si viene el predador seguro que se come a ese que se ha quedado sólo. Volvemos a lo de antes, NUNCA un caballo sólo.

El caballo feral pasa pastando muchas horas al día, tantas como una media de 16 horas. Picoteando de aquí y de allá. Necesita mantener la salud de su sistema digestivo, y para ello necesita pastar y/o comer forraje. La base de su alimentación debe ser el forraje. Su estómago es pequeño. Si le das pienso, porque necesites suplementar la cantidad de forraje para cubrir sus requerimientos nutricionales, no le des más de 1,5 kg o como máximo máximo, 2 kg. Más produce una sobrecarga en el estómago y puede producirle alteraciones que pueden terminar en algo serio.

Mi alimentación se basa en un FORRAJE de calidad.

Son puntos fundamentales que podemos manejar para crear un mundo mejor para nuestros caballos caseros. Hay otros muchos, de los que hablaremos otro día para no hacer esto muy largo y pesado. Sólo te pido que quieras crear ese mundo mejor para tu caballo, que le aceptes como caballo que es y le ofrezcas lo que esté en tu mano para su bienestar físico y mental.

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